1. Cambiar por presión social.
Muchas familias cambian a la cama porque "toca por edad", pero a veces hacer el cambio por presión puede empeorar su rutina de sueño. Si la cuna está funcionando y todavía duerme bien, no tengas prisa.
2. No preparar su habitación
Pasar a su nueva cama sin preparar su habitación. Prepara el entorno, hazlo acogedor y seguro: ancla los muebles a la pared, cubre los enchufes, retira los objetos peligrosos para que no pueda tener acceso.
La idea es que si se levanta por la noche no pueda entretenerse con juguetes.
3. No tener una estrategia para cuando se levante.
La primera semana se levantarán muchas veces durante la noche y debes estar preparado para mantener la calma.
Planifica tus respuestas y acciones; lo acompañamos tranquilamente y le explicamos con calma que es hora de dormir. No negociamos, simplemente le explicamos, le acompañamos y podemos esperar un poco con ellos hasta que se duerman.